lunes, 11 de mayo de 2020

ARQUITECTURA SOSTENIBLE: DESDE LA ILUSTRACIÓN AL MOVIMIENTO MODERNO 05, LABORATORIO DE IDEAS”


EL PROYECTO MODERNO COMO LABORATORIO DE IDEAS

El proyecto moderno es, al contrario de las historias canónicas del Movimiento Moderno, un movimiento heterodoxo. Su ideario está enraizado en manifestaciones tan dispares como el Deutscher Werkbund, que buscaba una nueva expresión artística en la era de la máquina, y el Expresionismo, de una sensibilidad visionaria.


Bruno Taut es la figura central del Expresionismo. Defiende elocuentemente su carácter de arquitecto imaginario pero está simultáneamente comprometido con prácticas concretas y reformas sociales a través de organizaciones que reflejan su ideología comunitaria participativa y los conjuntos de viviendas sociales en Berlín y Magdeburg.


Pabellón de Cristal, Exposición del Deutsche Werkbund, Colonia, Alemania, 1914, Bruno Taut.

Walter Gropius, Mies van der Rohe y Bruno Taut forman parte del Werkbund, Mies trabajará en el estudio de Taut, y Gropius coincidirá con él en la organización revolucionaria “Arbeitsrat für Kunst” (trad. Comisión obrera para el arte).

En ese caldo cultural se forjan las ideas de la vertiente racionalista del Movimiento Moderno que heredará del Werkbund el ideal del “form follows function”.


Proyecto para un rascacielos en la Friedrichstrasse, Berlín, Alemania, 1921, Ludwig Mies van der Rohe.

Las vertientes orgánicas hasta las arquitecturas deconstructivistas, sin embargo, tienen claros antecedentes en la arquitectura expresionista que transgrede la libertad del ornamento orgánico del Art Nouveau o Jugendstil y evoluciona hacia una libertad de la obra como un todo orgánico.



Terminal de la TWA en el aeropuerto Kennedy, Nueva York, Estados Unidos, 1956-1962, Eero Saarinen.

El interés de una mirada amplia del proyecto moderno y el análisis de obras ejemplares reside en una visión de la arquitectura libre de dogmas que acepta distintas expresiones formales de una disciplina en perpetuo movimiento.

Conclusiones

Esta breve historia retroactiva de la arquitectura sostenible desde la Ilustración hasta el Movimiento Moderno se entiende como un boceto para reinterpretar y hacer fértiles la esencia de las ideas en la arquitectura para afrontar los retos que plantea una sociedad en búsqueda de otros modelos de convivencia y ante los grandes cambios estructurales que se están produciendo.

La sostenibilidad, palabra evocada a modo de panacea contra todos los males, ocupa un lugar central en el debate actual sobre el proyecto arquitectónico y urbanístico.

Sin embargo es importante destacar que la sostenibilidad es en primer lugar un concepto y no un estilo arquitectónico, aunque haya constantes “asaltos icónicos” que intentan asociar la idea de una arquitectura sostenible con la imagen de una arquitectura exclusivamente orgánica y eco-biológica, ó en sus antípodas, hipertecnológica.

Esta serie de artículos aboga por la tesis que las mejores soluciones para una arquitectura sostenible no están supeditadas a una expresión formal sino, todo lo contrario, a respuestas coherentes.

Hemos visto cómo en el siglo XVIII, bajo los movimientos de Ilustración y secularidad el ideal de la naturaleza en estado original, como origen, fuente de leyes universales y modelo de sociedad secular, evoluciona hacia un instrumento capaz de construir emociones y experiencias subjetivas.

En el siglo XIX, bajo la influencia del movimiento Arts and Craft, se cuestiona el grado de sostenibilidad de las propuestas arquitectónicas por su capacidad de dar respuestas a los problemas de una sociedad.

En los albores del siglo XX irrumpen nuevas ideas al panorama arquitectónico, esta vez desde Japón, planteando una nueva interpretación de la naturaleza que no comprende el exterior y el interior como dos entidades separadas y deslumbra por el uso eficaz de materiales y espacio.

Cuatro maestros del Movimiento Moderno representarán cuatro conceptos desde diferentes enfoques proyectuales: Berlage como constructor de un proyecto de sociedad; Wright como creador obsesionado por la naturaleza como generadora de espacios; Le Corbusier desde la búsqueda de un lenguaje arquitectónico universal que se inspira sobre todo en la obra madura en los principios de armonía y racionalidad estructural de la naturaleza; y finalmente Aalto que trabaja magistralmente la tectónica y las texturas desde un entendimiento profundo de la naturaleza.

El laboratorio de ideas se aplica verdaderamente a todos los capítulos presentados en este pequeño panóptico que se entiende más que nada como un modo de ver y cuya figura paradigmática podría ser Bruno Taut, arquitecto humanista comprometido con las ideas y la práctica concreta.

Arquitectura en los Alpes, vista desde el Monte Generoso, 1919

Por Andrea Buchner Anfruns

Via: skfandra

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