martes, 10 de mayo de 2011

CORRALA EN EMBAJADORES 52









'Ni violento contraste, ni camuflaje mimético, ni áurea mediócritas'. Embajadores 52, un edificio de 23 viviendas sociales enclavado en el corazón del barrio de Lavapiés de Madrid, responde fiel a la anotación del maestro William Mirregan. Quien lo cita, Carmen Espegel, arquitecta del estudio Espegel-Fisac, afrontó en el año 2003 el reto diseñar un edificio de nueva planta, una versión moderna de la corrala tradicional, a escasos metros del Rastro de la capital.

Espegel (Palencia, 1960) y su socia Concha Fisac forman parte de esa generación de arquitectas que abre el camino a un futuro con marcado signo femenino dentro del gremio, el que domina ya en las aulas de las escuelas técnicas de Arquitectura. "En los últimos tiempos la mujer ha estado separada del mundo constructivo, pero en los pueblos primitivos tenían una función clara de construcción de la casa, mientras los hombres se centraban en la caza o la defensa", explica. Su estudio es autor, entre otros, de la Casa Pajares-Bausá, (Guadarrama-Madrid) y del Parque de Isabel II ('El Salón') en Palencia.
El propósito de reinterpretar el concepto de corrala tradicional, una estructura considerada incluso como infravivienda por sus estrecheces y una inexistente ventilación, merecía una reflexión de equipo. La solución, una galería civil interior, con acceso directo a los hogares, construida en acero galvanizado, transparente y separada de la fachada para permitir la ventilación y la iluminación.
El edificio está ocupado por vecinos realojados procedentes del propio barrio de Lavapiés, mientras que sus bajos dan cobijo al colectivo feminista Escalera Caracola. "Nos parecía que la corrala responde a la idiosincrasia del barrio, cuyos habitantes están acostumbrados a utilizar la calle como si fuera el salón de su casa".
Por fuera, Espegel debía salvar la gran pendiente de la calle, de casi una planta de principio fin. El punto de partida fue hacer un edificio que se integrara con el entorno, adaptarse a la topografía de la calle, leyendo, en clave moderna la forma de combinar la arquitectura del siglo VXIII de los edificios colindantes y lo nuevo.

Tecnología en los materiales

Guiños en el diseño, casas pasantes, luminosas, y materiales de nuestro tiempo. "Queríamos dinamitar la idea de corrala tradicional". Salvo el revoco de las paredes, clásico, de dos capas, dado en paños enteros y de manera bastante abstracta, todos los elementos son de acero galvanizado, los suelos –acero oxidado en frío– las barandillas y los tendederos.
Recorremos junto a Espegel una galería que, a pesar de su juventud y una capa de pintura extra, evidencia el paso del tiempo. "El edificio tienemejoras en lo que no se ve". Forjados de placas alveolares prefabricados en los sótanos, y de chapa colaborante –plegada con hormigón- en el resto de la estructura, para mejorar la acústica.
Las fachadas se cubren de cerámica termoarcilla de 29 centímetros, aislante, que permite ir a una sola hoja, mientras que todas las instalaciones de las viviendas concentran en los muros transversales.

'La ciudad es un negocio'

Cree Carmen Espegel que "La ciudad que estamos construyendo es un negocio donde la calidad arquitectónica no importa absolutamente". Crítica y sin mordaza, opina que "importan más la venta y el mercado que el usuario a quien se destinan las casas".
Porque "en España se construyen muy bien las oficinas o los edificios públicos, pero, no sé por qué motivo, le dedicamos el menor de los gastos a la construcción de una casa". Más aún, la arquitecta coincide con otros colegas en que la vivienda de hoy en poco o nada se diferencia de las que se levantaban hace medio siglo, tanto en distribución como en sus materiales. "Seguimos construyendocasas para nuestros abuelos, viviendas estándar y aburridas, con tres dormitorios, cocina y salón", en vez de formular nuevas propuestas de viviendas, "porque sí hay nuevas formas de familias".
Para Espegel, la crisis de la producción de viviendas es el momento ideal para una reflexión colectiva y en voz alta dentro de la profesión. Quizá, una alternativa al modelo de crecimiento de nuestras ciudades podría venir de sanear el diálogo entre urbanismo y arquitectura. "El urbanismo que se ha practicado hasta ahora es un urbanismo de fachada, posmoderno y nefasto, con unas dimensiones de calles absolutamente inhabitables e invisibles", hasta el punto de que "nadie reconoce a su madre en la acera de enfrente".
Pero ni está todo perdido ni siquiera hay que exprimir al máximo la máquina de las ideas, sólo hay que importarlas de otros países donde esta reflexión ya ha obtenido resultados. "Holanda, por ejemplo, es ahora mismo puntero. Allí se está trabajando con grandes promociones y nuevos territorios urbanos de escalas muy humanas, con una densidad baja de viviendas y con técnicas poco lesivas", explica Espegel.
"Los nórdicos construyen muy bien. Se empieza a hablar de casas flexibles y viviendas básicas,prácticamente sin acabados, que el usuario tunea o personaliza según sus necesidades. Es algo que aquí todavía no se hace pero que acabaremos haciendo".




http://www.elmundo.es/elmundo/2008/02/07/suvivienda/1202380477.html
http://www.espegel-fisac.com/

No hay comentarios:

Publicar un comentario